Lo que empezó para TRW como una pequeña serie de pinzas con freno de estacionamiento electrónico para vehículos de lujo en el año 2001, actualmente se ha convertido en una línea de productos consolidada con unos cuatro millones de sistemas fabricados anualmente.
En línea con su exigente política medioambiental, TRW contempló la posibilidad de refabricar las EPB. Las investigaciones demostraron que refabricar este tipo de pinzas con los mismos niveles críticos para la seguridad que los ofrecidos por una pieza nueva sería, de hecho, más caro que fabricar pinzas EPB nuevas.
Pruebas exhaustivas
Al tratarse de piezas críticas para la seguridad, todos los productos TRW deben superar varias pruebas exhaustivas antes de recibir el visto bueno para su producción. Desde simulaciones matemáticas, pruebas de banco y resistencia, hasta pruebas de flota, donde una EPB tiene que vencer muchos obstáculos.
El desgaste en el sistema eléctrico de un EPB se produce principalmente en el mecanismo de escobillas. Las escobillas conducen la electricidad al motor y experimentan desgaste durante su vida útil. Incluso si el nivel de desgaste es bajo, puede afectar a la eficiencia y fiabilidad del motor. Combinado con la corrosión en los pistones de la pinza de freno, podría resultar en un par de frenado residual al liberar el freno de estacionamiento o el freno de pie, provocando que el freno se sobrecaliente.
¿Qué incluye un EPB?
Para refabricar un EPB se tendría que cambiar el actuador. Esto implicaría abrir la carcasa del actuador y resellar el sistema de forma segura, usando una máquina de soldadura por fricción. A continuación sería esencial realizar una prueba de fugas para verificar la estanqueidad del sistema. En base a los exigentes niveles y procesos de seguridad para refabricar este tipo de pieza, hoy en día la opción clara es solamente fabricar pinzas EPB nuevas.
Por lo tanto, ¿qué se puede hacer para prolongar la vida útil de los EPB?
Revisiones regulares: en invierno, la sal y la suciedad se acumulan en las pinzas de freno. Esto hace que las pastillas rocen los discos en reposo, dando lugar a altas temperaturas que someten a la pinza de freno a un esfuerzo innecesario. Este calor también se transfiere al mecanismo de accionamiento del EPB, lo cual puede acortar drásticamente su vida útil.
Además es importante sustituir el líquido de frenos una vez cada dos años como mínimo.